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República Dominicana
CIFRAS
CAPITAL
Santo Domingo (2,4 millones de habitantes).
EXTENSION
48.730 kilómetros cuadrados (aproximadamente como Aragón).
POBLACION
8.721.594 millones de habitantes (según censo de 2002).
COMPOSICIÓN ÉTNICA
La mayoría de la población es mulata (un 73%). Los blancos suponen el 16%, mientras que la raza negra supone el 11% del total de la población.
IDIOMA
Español.
RELIGION
La mayoría de la población es católica. Esta fe convive con el vudú, una mezcla de religión y magia de origen africano que se practica de forma semiclandestina.
GOBIERNO
Répública presidencialista. Se independizó de Haití el 27 de febrero de 1844. La constitución vigente es del 28 de noviembre de 1966.
 
GEOGRAFIA
Situada en el centro mismo del mar Caribe, muy cerca del Trópico de Cáncer, la República Dominicana ocupa dos terceras partes de la isla de La Española. Limita al norte con el océano Atlántico, al este el canal de la Mona la separa de Puerto Rico, al sur limita con el Mar Caribe y al oeste con Haití, que ocupa la parte occidental de La Española.

Esta isla, la segunda más grande de las Antillas después de Cuba, destaca por su acusado relieve, en contraste con las suaves llanuras dominantes en este archipiélago. El eje central de la isla es la Cordillera Central, donde se ubica su punto más alto, Pico Duarte (3.175 metros). La Cordillera Septentrional o Sierra de Monte Cristi recorre el norte del país desde la Bahía de Monte Cristi a la de Samaná. Entre ellas se encuentra el valle del Cibao, el mayor de todos, seguido del de San Juan, configurando una de las zonas más fértiles del país. La Cordillera Meridional está compuesta por las sierras de Barohuco y de Neiba. Entre ellas se halla la Hoya de Enriquillo, donde se ubica el Lago Enriquillo, cuyas saladas aguas están a más de 40 metros por debajo del nivel del mar.

A pesar de su pequeña extensión, la isla alberga numerosos ríos. El más largo es el Artibonite, seguido del Yaque del Norte, el Yuma y el Yaque del Sur. Al norte de la Bahía de Samaná se hallan varios islotes, como Saona o Catalinita.

La belleza natural del país y su riqueza vegetal y animal se manifiesta en sus catorce parques nacionales.

 

 

HISTORIA
Los primitivos habitantes de la isla eran los taínos, que la bautizaron con el nombre de Qisqueya ("Madre de todas las tierras"). Procedentes de las cuencas del Orinoco y el Amazonas, este pueblo amerindio de carácter pacífico vivía de la pesca y la agricultura. Organizados en cacicazgos, han aportado al castellano palabras como barbacoa, coco, macuto o hamaca. Tras la llegada de los españoles y a pesar de la resistencia de caciques como Anacanoa, una mujer, fueron diezmados por la esclavitud y las guerras. Sus adversarios, los violentos y caníbales caribes, tampoco corrieron mejor suerte.

El 5 de diciembre de 1492 Cristóbal Colón arribó a Puerto Plata, en el norte de la isla. Tras tomar posesión de ella, la bautizó como La Española y con los restos de la naufragada embarcación en la que llegó construyó el fuerte Navidad. Tras dejar allí a un destacamento al mando de Diego de Arana, volvió a España. A su regreso un año después, la guarnición había sido eliminada por los nativos. No obstante, la colonización siguió en marcha y se fundaron las primeras ciudades del nuevo continente, La Isabela (1493) y Santiago de los Caballeros (1496). En 1502, Bartolomé Colón, hermano del almirante, y Nicolás de Ovando fundaron Santo Domingo.

Bajo el virreinato de Diego Colón, hijo del navegante, se introdujo en la isla el cultivo de la caña de azúcar, importado de las islas Canarias. La necesidad de mano de obra hizo que se trajeran esclavos procedentes de África. El siglo XVI fue una etapa de esplendor para La Española. El comercio y las artes florecieron, mientras que Santo Domingo era el principal puerto americano. Tras la conquista de México el protagonismo pasó a La Habana.

En el siglo XVII la isla fue objeto de constantes ataques por parte de piratas, como el célebre Francis Drake. La creciente influencia de los franceses, instalados en parte de La Española, puso en peligro la hegemonía española. Ante esta presión, España cedió a Francia por el tratado de Ryswick en 1697 la zona occidental de ésta. En 1805 la isla volvió a estar bajo la Corona española.

Los criollos, deseosos de lograr su independencia, se sublevaron en 1821 a las órdenes de Núñez de Cáceres. Aunque llegó a redactar una Constitución, el recién creado gobierno duró poco, ya que en 1822, Haití -que se había independizado en 1804- invadió la parte oriental de La Española. En 1844, la revolución encabezada por Juan Pablo Duarte -fundador de la República Dominicana y héroe nacional- devuelve la libertad a los dominicanos. Para oponerse a la amenaza haitiana, el gobierno pidió ayuda a España, que intentó recuperar la colonia ocupándola entre 1861 y 1865. Ese año las últimas tropas españolas fueron expulsadas definitivamente. Sin embargo, el país no alcanzó la estabilidad política y se sumió en una crisis económica y social.

A principios del siglo XX, y con la excusa de cobrar su deuda, EEUU ocupó el país hasta 1924, cuando se firmó una nueva Constitución. En 1930, Trujillo dio un golpe de estado e impuso una férrea y cruel dictadura que se prolongó hasta 1961, cuando fue acribillado a balazos por un grupo de opositores. La democracia se restableció con Balaguer, muy vinculado a la dictadura, que se mantuvo en el poder durante siete mandatos. En 2000 el socialmócrata Hipólito Mejía ganó las elecciones. El país aún intenta salir de su situación de pobreza y crisis económica.

 

 

CULTURA
La principal manifestación cultural de Santo Domingo es, sin duda alguna, la música. El merengue y la bachata, los géneros más populares, se oyen a todas horas en calles, playas, restaurantes... El primero, una música mestiza que ha alcanzado fama mundial, nació en el siglo XIX en los arrabales, entre la gente humilde, y fue pronto tachada de lujuriosa y excesivamente sexual. A finales de 1840 el músico Alfonseca, autor de uno de los himnos nacionales, la incorporó al repertorio de su banda, sacando este ritmo de los barrios humildes y llevándolo a las grandes salas de baile. Poco a poco, este género fue popularizándose en todas las capas de la sociedad. A mediados del siglo pasado, y con el mecenazgo de Trujillo, el merengue se impuso como género con grandes figuras como Compadre Pedro Juan, Luis Alberti o Negrito Chapuseaux. Actualmente, este ritmo, popularizado a nivel mundial por Juan Luis Guerra, arrasa en las emisoras de todo el país.

La bachata surgió en los años cincuenta de la mezcla entre el bolero de cuerdas y el son cubano. El padre de este cadencioso ritmo es Calderón. Entre sus muchos intérpretes, Victor Victor es el más conocido fuera de sus fronteras.

Tanto en la música como en otras manifestaciones de la cultura popular, la impronta africana tiene una enorme importancia. En los barrios marginales de las ciudades y en el campo se practica un especial sincretismo que mezcla los ritos y símbolos cristianos con otros porcedentes de las religiones animistas que los esclavos africanos trajeron consigo. Esta mezcla de creencias que los locales conjugan con perfecta armonía, se engloba bajo el nombre genérico de vudú. Aunque su uso no está tan extendido como en el vecino Haití, la fe en los loas -presencias sobrenaturales que rigen la vida- y los zombies -personas vivas o muertas que se transforman en animales o plantas- se mantiene activa.

En otras áreas culturales domina la influencia española. En arquitectura las principales muestras corresponden a los siglos XVI y XVII, cuando se construyó, entre otros, el barrio colonial de Santo Domingo, que alberga destacadas iglesias y palacios. La pintura, sin embargo, empezó a desarrollarse en el siglo XIX, mezclando motivos coloniales y africanos. Ya en el siglo pasado surgen los estilos típicamente dominicanos, en los que destacan Ramón Acevedo o Ada Balcazar.

Aunque tardío, la literatura dominicana ha experimentado un gran auge. Los pioneros, como Manuel Valencia o Salomé Ureña de Henríquez, se inspiraron en el romanticismo para expresar sus sentimientos nacionalistas. Así hizo Galván en su obra "Enriquillo", que relata la historia del heroico cacique taíno. En la década de los años veinte, surgen movimientos poéticos influidos por las vanguardias. La trilogía "Episodios dominicanos" (1938-1944), de Max Henríquez Ureña, son tres novelas que tratan temas históricos. Otro género muy cultivado es la novela social, como "Cañas y bueyes" de Moscoso Puello, o "Over" De Marrero Aristy.

 

 

FIESTAS
A las fiestas típicas de los países católicos (Reyes, Navidad, Año Nuevo, Semana Santa) destacan otras, como la festividad de Nuestra Señora de Altagracia, una de las más espectaculares, que se celebra el 21 de enero en Higüey con procesiones y peregrinaciones a la basílica. Mientras, el 26, el natalicio de Duarte, padre de la patria, es fiesta nacional.

Sin duda alguna, la celebración más importante en el país es el Carnaval, especialmente el de Santo Domingo, que se llena de desfiles y carrozas. De arraigada tradición e influencias barrocas es el de Santiago de los Caballeros, mientras que los de La Vega destacan por los "diablos cojuelos", hombres disfrazados con prendas de vivos colores.

El 15 de julio la capital acoge el popular y animado Festival del Merengue. Durante toda una semana, la ciudad es un hervidero de música, baile, mercadillos y puestos de comida. Durante la primera semana de septiembre, la fiesta se traslada a Puerto Plata con su Festival.

 

 

CLIMA
Aunque el clima predominante es el tropical húmedo, existen cinco microclimas: el húmedo, el seco estepario, el tropical de selva, el de bosques y el de sabana. En general, las temperaturas son suaves y veraniegas, fluctuando entre los 18 y los 27ºC, aunque el nivel de humedad es alto. El mes más caluroso es agosto, y el más fresco enero. En la temporada de lluvias, que transcurre entre mayo y noviembre, pueden ocasionalmente producirse huracanes.

 

 

DOCUMENTACION
Los españoles sólo necesitan el pasaporte en vigor. Para estancias superiores a 60 días es preciso también solicitar el visado. A la entrada y salida del país hay que pagar una tasa de aeropuerto de diez dólares.


 

    Embajada de República Dominicana en España.
    Paseo de la Castellana, 30.
    Madrid, 28046.
    Tfno: 91 431 53 95.

    Embajada de España en Santo Domingo.
    Av. Independencia, 1205
    Santo Domingo.
    Apartado de correos: 1468.
    Tfno: 533 65 00.
    Fax: 535 15 95.
    e-mail: embespdo@mail.mae.es

 

 

DINERO
La moneda oficial es el peso dominicano. Dividido en 100 centavos, existen monedas de 1, 5, 10, 25 y 50 centavos y billetes de 50, 100, 500 y 1.000 pesos. Para cambiar, lo mejor es hacerlo en bancos, hoteles y agencias de viaje y en pequeñas cantidades, ya que el peso dominicano no es convertible. Cambiar en el mercado negro es ilegal y no ofrece condiciones más ventajosas. Es aconsejable conservar una cantidad de dólares americanos para las tasas de salida. En hoteles y restaurantes se aceptan dólares y tarjetas de crédito.

 

 

DESPLAZAMIENTOS
En taxi.
En las ciudades hay pequeños coches-taxis que siguen unas rutas regulares con paradas. Los taxis no llevan taxímetro, pero están regulados por el Gobierno. Pacte con el taxista de antemano el precio de la carrera. Los motoconchos son los taxis más populares y baratos: son motocicletas particulares que te llevan si vas en su dirección.

En autobús.
Es una buena manera de moverse por el país, ya que conectan las principales ciudades y sitios turísticos. Los formales tienen horas de salida fijas, son más cómodos y paran en estaciones en el centro de las urbes. Destacan Autobuses Metro y Caribe Tours. Los comunes son los usados por los locales, más incómodos y sin paradas fijas (hay que establecerlas con el chófer), aunque más entretenidos y pintorescos.

En las ciudades existen los "conchos", autobuses privados que recogen clientes en las calles. Los "carros" son una buena opción, aunque no destaquen por su rapidez. Estos mini-buses realizan rutas fijas y tienen capacidad hasta para ocho personas.

En avión.
En el país existen siete aeropuertos importantes: el de Herrera, al norte de la capital; el de Las Américas, al este; el de La Unión, al norte del país; Punta Cana y Punta Águila al este; el de Barahona, en el suroeste y el de Cibao, en Santiago de los Caballeros. Entre éstos y las ciudades no existe un servicio de autobuses, por lo que hay que tirar de taxi. El transporte aéreo local es una buena opción para desplazarse. Existen compañías como Air Santo Domingo, que además de vuelos domésticos conecta con Puerto Rico, Dominicana de Aviación o Caribair.
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En coche.
Alquilar un coche es caro, pero da libertad. Sólo se precisa ser mayor de 21 años y poseer carné de conducir válido y tarjeta de crédito. En las grandes ciudades existen compañías de alquiler de vehículos como Nelly. Las carreteras en general son aceptables, aunque algunas tienen socavones. La manera de conducir de los dominicanos es endiablada, sin señalizaciones y con normas no escritas que sólo conocen ellos. Como contrapartida, la gasolina es más barata que en Europa.

 

 

GASTRONOMIA
La cocina autóctona es una mezcla de la gastronomía taína, africana y española. Sin embargo, es muy sencilla y, en contra de la costumbre caribeña, no abusa del picante. El sancocho, una especie de cocido con caldo y varias clases de carne y legumbres, y el locrio criollo, similar a la paella valenciana, son dos platos influídos por la gastronomía española. Los chicharrones, el mondongo -equivalente local a los madrileños callos- o el arroz moro, con legumbres y vegetales, son comidas muy populares.

De la cocina taína se conservan la catibia, empanada rellena de yuca y picadillo, y el casabe, muy rico en fibra vegetal. Otros platos locales son el pescado con coco, típico de Samaná, la langosta, el chivo, guisado o linivero, acompañados de tostones de plátano frito o yaniqueques, panecillos de harina fritos en aceite.

De postre, pruebe el piñonate, elaborado con leche y coco, el majarete, con azúcar, leche, maíz y canela o las excelentes y jugosas frutas que se crían en el país, ya sea en zumo o al natural. Hay una amplia variedad donde elegir: pomelo -llamado toronja-, plátano, mango, coco, piña, melón, sandía, tamarindo, zapote o papaya. Un buen ron es lo mejor para finalizar un suculento condumio.

 

 

SALUD
No se necesita ninguna vacuna, pero si quiere evitar los desarreglos intestinales, también conocidos como la venganza de Caonabo, beba agua mineral embotellada y pele la fruta en vez de lavarla. Lleve también repelente contra los mosquitos y crema solar protectora.

No existe convenio en materia de seguridad social entre el gobierno español y el dominicano. Por tanto, contrate un seguro de viaje antes de partir, ya que la sanidad es privada y los precios elevados.

 

 

SEGURIDAD
El Ministerio español de Asuntos Exteriores informa de que República Dominicana, en general, y Santo Domingo, en particular, pueden considerarse relativamente seguros siempre y cuando se sigan unas elementales reglas de prudencia como no pasear por zonas aisladas cuando sea de noche y no hacer ostentación de joyería en las calles y mercados concurridos.

En los aeropuertos tenga cuidado con los ladrones de equipajes. No pierda de vista sus maletas. A veces incluso se ofrecen a ayudarle con el fin de robárselas. En el hotel no deje objetos de valor a la vista: deposítelos en la caja fuerte. Cuando vaya por el Malecón de la capital, preste atención a su monedero, ya que abundan los carteristas. Los objetos más preciados por sus posibilidades de reventa son el pasaporte, el DNI y la tarjeta de residencia. Guárdelas a buen recaudo.

 

 

COMPRAS
De la rica artesanía local destacan los objetos elaborados con caparazón de tortuga, la cestería, los bordados y los muebles finamente trabajados. Encontrará también cerámica, tallas de madera, las famosas muñecas sin rostro, hechas con barro cocido y vidriado, pinturas naïf de estilo haitiano y piedras semipreciosas. El coral, rojo y negro, abunda, pero asegúrese de que poseen un certificado de legalidad, ya que sino constituyen un grave atentado al medio ambiente. A la hora de comprar objetos típicos no pueden faltar las alhajas y otros objetos de ámbar, la joya nacional. Un viaje a la República Dominicana no está completo si no se adquiere esta resina fósil de tonalidades amarillentas o marrón oscuro. El mejor lugar para comprarla es en Puerto Plata, donde incluso existe un museo sobre esta piedra. En todo caso, conviene comprarlo en lugares reconocidos para evitar las falsificaciones.

En Santo Domingo es recomendable visitar el Mercado Modelo o los alrededores de la calle Conde. Alrededor de la calle Sol se ubican establecimientos de interés en Santiago de los Caballeros. Excepto en hoteles o centros comerciales de prestigio, la norma es regatear.

 

 

LUGARES
Santo Domingo.
Fundada en 1496 por Bartolomé Colón, hermano del Almirante, la actual capital del país fue la primera llave a las Indias -antes de ser destronada por La Habana- y guarda numerosas muestras de su pasado. Fue la ciudad donde por primera vez en el Nuevo Mundo se instaló un arzobispado y donde se levantó la primera universidad americana en 1538. Su barrio colonial, que aún alberga un marcado aire andaluz en muchos de sus rincones, es el conjunto más monumental de la isla y la primera aportación de la arquitectura española al Nuevo Mundo. Su trazado renacentista, casi cuadriculado, fue precedente y modelo de todas las ciudades americanas posteriores. Deambulando por él se pueden seguir las huellas de la historia.

Para empezar se entra por la puerta del Conde hasta el Alcázar de Colón, llamado así por ser morada de Diego Colón, hijo del descubridor y primer virrey de la isla, auqnue antes residió en la Casa del Cordón, en la calle Isabel la Católica. De estilo renacentista, gótico y mujédar, tiene la particularidad de haberse construido sin emplear para ello clavos. En la calle donde se ubica, la de las Damas, paseaba su esposa María de Toledo con su séquito.

En esta vía se encuentra la capilla de los Remedios y la casa del gobernador Nicolás de Ovando, de estilo gótico y una de las más bellas de la ciudad, que actualmente alberga un hotel. Al final de la calle están las Casas Reales. Construidas en el siglo XVI, como la mayoría del casco antiguo, albergaban las Reales Audiencias y la Capitanía General y en ella se ubicó el primer tribunal de las Américas. Entre otros muchos lugares de interés ubicados aquí, destaca la Fortaleza de Santo Domingo, una de las construcciones militares más destacadas del Caribe.

Muy cerca se ubican las Reales Atarazanas, antiguo almacén colonial donde se guardaban las mercancías que luego se llevarían a Europa. Actualmente es un museo que alberga restos de objetos encontrados en buques. Las Reales Atarazanas fueron la Casa de Contratación. En la iglesia de las Mercedes vivió Tirso de Molina y allí escribió "El Burlador de Sevilla y el convidado de piedra", cuyo protagonista es el inmortal Don Juan Tenorio. En la casa del Cordón se pesaban los tributos que había que pagar al pirata Francis Drake y la del gobernador Ovando se ha convertido en un hotel con encanto. La Catedral, finalizada a mediados del siglo XVI, es la primera del Nuevo Mundo. De estilo predominantemente gótico isabelino, se divide en tres naves y alberga cuadros de Velázquez y Murillo.

La parte moderna alberga los principales museos de la ciudad, como los de Historia Natural, repleto de hermosas orquídeas, el de Historia y Geografía, el del Hombre Dominicano, la Biblioteca Nacional y el Palacio de Bellas Artes. En el Parque del Este se encuentra el Faro a Colón, una enorme cruz que alberga los restos del almirante y el Museo Arqueológico.

No puede dejarse de deambular por el Malecón, un animado paseo marítimo que corre paralelo al Mar Caribe y que está repleto de restaurantes, bares y discotecas donde el merengue no cesa en toda la noche. Otros lugares de marcha son los alrededores del hospital San Juan de Bari o de Las Ataranzas. La playa de Boca Chica, en las afueras, es en sí misma un espectáculo de fusión.


Santiago de los Caballeros.
La segunda ciudad en importancia del país fue fundada en 1495. Situada al norte de la isla, es la capital del Cibao, la región más extensa y fértil de la República Dominicana, con montañas y exuberantes valles, ríos, cascadas y plantaciones de tabaco.

Una visita a la ciudad podría iniciarse en la Catedral de Santiago Apóstol. Construida en el siglo XIX en estilo neoclásico, destaca por sus vidrieras, su altar de caoba y sus tumbas de héroes independentistas. Muy cerca, en el Parque Duarte, se reúnen turistas y locales y los cocheros dan paseos en calesas. La importante industria tabaquera de la región tiene su reflejo en el Museo del Tabaco y en la fábrica de cigarros La Aurora, construida a principios del pasado siglo. El proceso de fabricación de la bebida local, el ron, puede observarse de cerca en la destilería Bermúdez.

Desde el grandilocuente Monumento a los Héroes de la Restauración, una imponente construcción en mármol blanco de 67 metros de altura, símbolo de la ciudad, puede contemplarse toda la urbe. La historia de Santiago se describe didácticamente en el Museo de la Villa.

Valle del Cibao.
Este fértil y hermoso valle, el más grande de la República Dominicana, ofrece, además del atractivo de Santiago de los Caballeros, otros lugares de gran interés.

En pleno corazón del valle se encuentra el pueblo de La Vega. Con un entorno que llevó al mismísimo Colón a proclamar que "era la tierra más hermosa que ojos humanos jamás hayan visto", esta pequeña localidad, fundada en 1495, destaca por las ruinas de la ciudad vieja, al pie del Santuario Nacional del Santo Cerro. Allí colocó Colón la Vera Cruz que Isabel la Católica le entregó antes de partir hacia Nuevo Mundo y donde, según la leyenda, apareció la Virgen de las Mercedes. Además, alberga los balnearios de Bayacanes y Acapulco y celebra uno de los carnavales más pintorescos del país. Las cercanas Constanza y Jaracaboa ofrecen la oportunidad de practicar deportes de aventura o relajarse en balnearios.

Samaná.
La bahía y península de Samaná, situadas en la costa norte del país, son unos de los lugares más singulares y hermosos de la isla. Hogar de los indios ciguayos, la zona no fue colonizada hasta casi el siglo XVII, a pesar de que Colón arribó a sus costas en 1493, de ahí que carezca de importantes vestigios históricos. No obstante, compensa con creces esta carencia con sus bellos paisajes, magníficas playas, como el Cozón, Playa Bonita o la coralina y kilométrica Las Terrenas, y su exótica vegetación y fauna, especialmente la marina, como tortugas o ballenas jorobadas. En sus pintorescos pueblos de pescadores, como Sánchez, Santa Bárbara o Miches, los amantes del pescado y el marisco podrán degustar estos frutos del mar a unos precios muy ventajosos.

Desde esta península pueden llevarse a cabo excursiones al Salto del Limón, una espectacular cascada de 40 metros de caída, al encantador Cayo Levantado, un pequeño islote donde descansar, pescar o bucear o al Parque Nacional de los Haitises, una peculiar formación geológica con exuberante vegetación, aves tropicales y numerosas cuevas.
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Puerto Plata.
Bautizado así por Colón por el color de sus aguas, a Puerto Plata llegó el almirante en 1492. La "capital de la Costa del Ámbar", llamada así por la abundancia de esta piedra semipreciosa, es una bella ciudad de casas de madera y balconadas de colores. Entre sus lugares de interés se encuentra el Fuerte de San Felipe, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar renacentista. En su interior estuvo encarcelado Duarte, Padre de la Patria. También son atractivas las visitas al Museo del Ámbar, con una de las mejores colecciones de objetos realizados con esta resina fósil, y la fábrica de ron Brugal, donde le obsequiarán con un delicioso daiquiri. De la Fortaleza parte el Malecón, que desemboca en la pequeña pero célebre Long Beach.

En los alrededores de Puerto Plata abundan las playas, como Playa Grande, Playa Cabarete, Playa Dorada, la de los Charamicos y la del Batey, en Sosúa, Nagua o Playa Cofresí. Todas forman parte de la Costa del Ámbar y destacan por sus blancas arenas y cristalinas aguas y sus hoteles y restaurantes.

Higüey, Punta Cana y Playa Bávaro.
Situada al este del país, fue fundada en 1494 por Juan Esquivel, conquistador de Jamaica. Alberga la basílica de Nuestra Señora de Altagracia, patrona del país, y en honor de la cual Higüey acoge el 21 de enero su festividad. Muy cerca se hallan Punta Cana y Playa Bávaro, las playas de moda conocidas como Costa Coco por sus numerosas palmeras cocoteras. Con algunos de los mejores hoteles del Caribe, estos paraísos de aguas turquesas están diseñados para el descanso y el disfrute. Tanto es así que muchos turistas no abandonan este edén durante toda su estancia en la isla.

El Parque Nacional del Este combina atractivos naturales como sus cuevas, aves y mamíferos, con playas como la de Puerto Laguna y pueblos de pescadores como Mano Juan y Adamay, ubicados en Isla Saona.

En busca del lago Enriquillo.
La región meridional de la República Dominicana es la más desconocida del país y la que menos frecuenta el típico turismo de hotel y playa. Sin embargo, para los más aventureros y exploradores es su zona favorita, con sus acantilados sobre el Caribe, sus solitarias playas de piedra y la atracción natural del Lago Enriquillo.

San Cristóbal, capital de la provincia del mismo nombre, es la ciudad natal de Trujillo, dictador que gobernó a su antojo el país durante tres décadas. Allí se encuentra su tumba o sus casas, como el Palacio del Cerro o la Casa de Caoba. En sus alrededores están las cuevas de El Pomier y de Santa María y las playas de Najayo, Nigua y Palenque.

Bani, fundada por canarios, fue bautizada en honor del cacique de Caonabo. Zona de cultivos de caña de azúcar y café, destaca el Museo Municipal y la iglesia de Nuestra Señora de Regla. Además, ofrece una rica gastronomía con los dulces de leche de cabra y el mango rosa como destacados. Entre sus playas destacan la de Los Almendros, el Palmar de Oca y las Dunas de Bani, con onduladas arenas y cactus; uno de los escasísimos paisajes desérticos del Caribe.

A pesar de su abandono actual, Azúa de Compostela tiene una gloriosa historia. Fundada en 1504 por Diego Velázquez, conquistador de Cuba, en ella vivió Hernán Cortés y está enterrado el cacique taíno Enriquillo, último que luchó hasta el final contra los invasores españoles. Además de las ruinas de la ciudad antigua, también alberga el Corbanito, importante centro turístico, Playa Chiquilla, preciosa ensenada, o Monte Río, playa donde descansaba Cortés.

La culminación de esta ruta es el Lago Enriquillo. Situado a 70 kilómetros de Barahona, es el lago de agua salada más grande del Caribe. Situado a 40 metros por debajo del nivel del mar, en la Hoya de Enriquillo, es una importante reserva natural, con cocodrilos, iguanas y flamencos rojos. El Parque Nacional de Isla Cabrito se encuentra en el centro del lago y alberga numerosas especies animales.

Ingenios y bateyes.
Nadie puede decir que conozca República Dominicana si no ha visitado, al menos, un ingenio de azúcar y sus bateyes, aldeas aisladas en lugares remotos donde viven los braceros en condiciones de miseria rayanas con la esclavitud. El choque con la vida que se lleva en un resort turístico es brutal, pero en gran parte el país es así de extremo.

No hay visitas organizadas ni nada parecido y no es fácil entrar, así que el viajero interesado tendrá que buscarse los contactos. Una vía es a través de las ONGs que trabajan allí. Los ingenios más importantes son el de La Romana, cerca de Casa de Campo, y el ingenio Consuelo, donde nació la estrella del béisbol Sami Sosa, en San Pedro de Macorís, una ciudad decadente que fue un emporio cuyos vestigios se pueden ver.

 

 

DEPORTES
República Dominicana tiene dos auténticas pasiones colectivas: el «baseball», cuya máxima figura internacional, el dominicano Sami Sosa, es un ídolo nacional, y las peleas de gallos. En la mayoría de los pueblos el mejor edificio con diferencia es el coliseo donde se celebran, un espectáculo impresionante que ellos viven como un arte y donde se apuesta fuerte.

Las aguas del Caribe son excelentes para navegar. Se puede alquilar un yate con tripulación, e incluso capitanearlo para descubrir algunas de las calas y bahías desiertas.

Si es amante del buceo, no lo practique en solitario, especialmente si está en baja forma. Sepa que las corrientes ascienden a la superficie y requieren mucha resistencia.

El mejor sitio para la pesca submarina son las playas de Nagayo, Nigue y Palenque, en la costa oeste, cerca de San Cristóbal. Y para la pesca de altura el mejor lugar es el Palmar de Ocoa, cerca de Baní, en la misma costa, donde se celebran los torneos internacionales. También son muy famosos los concursos de pesca en Boca de Yuma, en la costa este.

La mayoría de grandes complejos hoteleros ofrecen campos de golf para la práctica de este deporte. A los que les guste algo más animado, Jarabacoa, en el valle de Cibao, es un lugar ideal para el ecoturismo y los deportes de aventura: rafting, navegación en canoa, parapente, conducción de quads todoterreno, etc. Playa Cabarete, en el norte, es, por sus condiciones eólicas y su seguridad, una meca para los practicantes del windsurf.

 

 

LIBROS
Literatura.
 

  • 'La fiesta del Chivo', de Mario Vargas Llosa. Ed. Alfaguara (2000). Una novela genial y escalofriante sobre la dictadura de Trujillo, con la que el gran escitor vuelve a su mejor momento.
     
  • 'La isla que se repite', de Antonio Benítez Rojo. Ed. Casiopea (1998). Un ensayo extraordinariamnete sagaz sobre la cultura de esa unidad que es el Caribe. Una lectura apasionante e imprescindible para conocer en profundidad la manera de ser caribeña.
     
  • 'Crónicas Caribes', de Ígor Reyes-Ortiz y Miguel Ángel Barroso. Ed. El País Aguilar (1999). Literatura de viajes y reportaje de investigación periodística. Un recorrido original y penetrante por las Antillas que incluye las islas menos conocidas.

    Guías
     
  • 'Guía Fodor´s. Caribe', con información detallada, itinerarios, vocabulario biingüe y valiosos consejos sobre 25 destinos del Caribe. Editorial El País Aguilar. 2002
     
  • 'República Dominicana', Ed. Anaya Touring. 316 págs. Julio de 2001. Escrita por el crítico y periodista Javier López Rejas, que vuelca con acierto sus experiencias y pasiones personales en el país, además de proporcionar muchos datos prácticos.
     
  • 'República Dominicana. Guía Total'. Ed. Anaya (2002). 173 páginas. Una guía muy bien escrita por Juan Cabrera y Alfonso Domingo. Con muy buena información histórica y cultural, práctica y actual, con todas las claves para conocer bien toda la isla y que además dice la verdad, también lo negativo, lo que es tan raro como valioso.
     
  • 'República Dominicana'. Ed. Geoplaneta 1998. 234 páginas y más de 300 fotos en color.
     
  • 'República Dominicana'. Ed. Everest. Enero de 2002. 144 páginas. Esencial y económica.

     

     

    PELICULAS
    La República Dominicana ha prestado en varias ocasiones sus bellos y variados paisajes tropicales a la industria del cine. Una epopeya caribeña como "1492:la conquista del paraíso", que narra el Descubrimiento, no podía dejar de lado esta isla, que fue la primera "llave del Nuevo Mundo". Sus exuberantes paisajes y monumentales ciudades sirvieron de localizaciones, junto a Costa Rica o España, a este filme rodado en 1994 por Ridley Scott con motivo del Quinto Centenario con un plantel de lujo: Gerard Depardieu como Colón, Sigourney Weaver como Isabel la Católica y actores españoles como el gran Fernando Rey o Ángela Molina.

    En muchas ocasiones Santo Domingo ha pasado en el cine por La Habana, ante la imposibilidad de rodar en la original, como en "Habana" (1990), dirigida por Sidney Pollack y protagonizada por Robert Redford, o la segunda parte de "El Padrino" (1974), la monumental trilogía sobre la "Cosa Nostra". Cuando Michael Corleone (Al Pacino) entra en contacto con la dictadura de Batista para sus turbios negocios mafiosos, en realidad lo que vemos es Santo Domingo, y concretamnete el hotel "El embajador". La capital dominicana vuelve a disfrazarse de La Habana en 'La ciudad perdida', dirigida y protagonizada por Andy García y basada en unos relatos de Guillermo Cabrera Infante.

    Coppola, un habitual de la isla, volvió al país, esta vez para simular el Vietnam de la guerra. Parte de la travesía río arriba que Martin Sheen y su tripulación realizan a la búsqueda del coronel Kurtz (Marlon Brando) en "Apocalipse Now" se hizo en los Altos de Chavón.

    Wes Craven, un habitual del cine de terror, nos cuenta en "La serpiente y el arco iris" (1988) la historia de un científico, encarnado por Bill Pullman, que viaja a Haití para descubrir una droga que sume a la persona en una total catalepsia, lo que aviva sus terrores a ser enterrado vivo. Muestra paisajes tanto de la República Dominicana como de su país vecino.

    El cine nacional no acaba de arrancar. Tan sólo destacan el documentalista René Fortunato, con "El poder del jefe I, II y III", trilogía sobre la dictadura de Trujillo; Joseph Medina con "Buscando un sueño"(1997), sobre la emigración a EEUU o Ángel Muñiz con "Nueba Yol" (1995), que se mueve entre la comedia y el drama.

     

     

    NAVEGANTE
    La página oficial de la Secretaría de Estado de Turismo de la República Dominicana, www.dominicana.com.do/ , ofrece información práctica sobre transportes, moneda y geografía, junto con un amplio calendario de las fiestas y eventos más destacados del año.

    El portal www.turismo.com.do/ dispone de información sobre compras, deportes y demás atracciones del país.

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